Exposición colectiva en el Pabellón Cultural Monterrey.
Monterrey, Nuevo León, México.
Del 9 de abril al 25 de mayo de 2025.
Artistas: Juan G. Beltrán, Lana Desastre, Scarlett Mizraim, Adrián Dávila, Cavidad Visceral, Georgia Durán, Ximena Corcuera, Silvia Dávila, Daniel Loa, Alba Martínez, Amanda Cantú, Avrora Boreal, Tetei Cornejo y La Lucha Libre.
Guión curatorial
Conformada por una diversidad de estéticas, disciplinas, materiales y técnicas, la presente exposición colectiva configura un panorama amplio de las posibilidades creativas que el textil ofrece como soporte para la creación de proyectos de arte contemporáneo.
Entre posicionamientos que transitan problemáticas socioculturales referentes a consideraciones identitarias, o denuncias precisas contra el desgaste medioambiental del Antropoceno, así como enunciados íntimos y personales alusivos al cuerpo y la memoria, paisajes surrealistas y ficticios, hasta investigaciones que relacionan arte, ciencia y tecnología, el conjunto de propuestas artísticas articuladas en DESDE LO TEXTIL, explora el uso de fibras naturales y sintéticas, tejidos, hilados, entre otros procesos, para hablarnos de las múltiples vinculaciones que el medio ofrece en la interdisciplinariedad de las artes visuales, el arte sonoro, el diseño de moda experimental, la fotografía, el videoarte, en fin, un crisol de conceptos y sensibilidades que traducen el aquí y ahora de los artistas participantes.
Más allá de la vestimenta -objetos culturales intrínsecos a la humanidad desde sus albores-, los textiles nos comunican los aspectos tecnológicos, económicos, sociales, filosóficos y valores de la sociedad que los produce; de tal manera, hacer una revisión anclada en visiones artísticas acerca del devenir contemporáneo en el uso del textil, es tan solo un atisbo del amplio quehacer creativo sobre el tema rector que rige esta exposición, sin enmarcarlo en perspectivas de género o enfoques de indumentaria.
Al recorrer cada una de las instalaciones y conjuntos de trabajos que aquí se exhiben, con el apoyo de los textos descriptivos y conceptuales que los acompañan, quien participe como asistente a la muestra en este Pabellón Cultural Monterrey, podrá dilucidar, si acaso así se requiera, la gran variedad de exploraciones estéticas, enunciaciones y temáticas que los artistas de la región formulan a partir del textil como soporte creativo en el arte contemporáneo.
Eliud Nava | Curador























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Juan G. Beltrán
Para esta propuesta, el artista estudia la identidad del noreste de México, específicamente de Coahuila y Nuevo León, para tomar como referencia diversos hábitats que conforman la región. El objetivo es reforzar el sentido de pertenencia a estos espacios, de los cuales somos parte, explorando su naturaleza y simbologías ancestrales. Inspirado por los petrograbados y paisajes desérticos de la zona, surge la idea de crear composiciones y símbolos nativos que unifiquen elementos contemporáneos con la huella humana que fue estampada en dichos territorios hace cientos de años.

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LANA DESASTRE
Data Cambio: Meta Tejido
En la primavera de 2019, la Colectiva Lana Desastre fue seleccionada para participar en Experimenta CDMX Cambio Climático, una convocatoria abierta del Centro de Cultura Digital de la CDMX para prototipar software que cuestionara la urgencia global del cambio climático y ofreciera reflexiones desde distintas experiencias y disciplinas al respecto.
Además de representar con tejido los datos duros de los cambios de temperatura registrados en la capital mexicana con la finalidad de observar las variantes, Lana Desastre también se propuso mostrar cómo las tejedoras producen tecnología.
En un ejercicio colectivo, se concluyó que se tomaría un rango mínimo de 30 años para reflejar los cambios, con una separación de cuatro años: 1981, 1984, 1989, 1994, 1999, 2004, 2009, 2014 y 2018. Posteriormente se definió una paleta de colores de acuerdo a las temperaturas: de 3 a 7.9 oC, azul; de 8 a 10.9 verde oscuro; de 11 a 13.9 verde más claro; de 14 a 16.19 amarillo canario; de 16.20 a 17.20 amarillo huevo; de 17.21 a 17.52 amarillo más intenso, de 17.53 a 18.61 naranja; de 18.62 a 19.70 rojo ladrillo y de 19.71 a 20.99 rojo intenso y más de 21.49 vino.
Una vez definidos los colores y rangos, se decidió la técnica: tejido en agujas, en punto musgo (también conocido como ‘punto bobo’, porque se tejen todas las vueltas sólo al derecho) y en jersey (una vuelta de derecho y otra de revés). Cada gráfica (o ‘bufanda’) tiene una base de 35 puntos. Se tejieron dos vueltas (reverso y anverso / frente y vuelta) para representar un día, lo que implica que se tejieron 730 vueltas por año y 732 por año bisiesto.
El equipo de tejedoras de software manual estuvo conformado por 11 mujeres que durante cinco días dieron cuerpo a la tecnología para materializar Data Cambio, con la intención de que la gente viva, toque, visualice y sienta el cambio climático.
Actualmente, Lana Desastre tiene listo el registro de las temperaturas en Monterrey, con el propósito de invitar a la comunidad regia a tejer para visualizar el calentamiento que está transformando no sólo el paisajes sino la salud y la vida cotidiana de la Ciudad de las Montañas.

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SCARLETT MIZRAIM
09/04 Decreto a la suerte
Con esta intervención permito un encuentro con piezas que se construyen desde lo textil para la imagen; ese es mi juego, esa es mi propuesta. Confecciono a partir de la unión de ropa vieja, la mayoría de las veces blusas, vestidos de fiesta y pashminas con detalles de moda pasajera; las blusas que utilizo en estas máscaras fueron blusas que se dejaron en el olvido por aburridas, lo que les da un sentido de viejas… entonces yo las tomo y las hago base, las convierto en lienzo e imagino sobre ellas. Me gusta aderezarlas con hilos perle porque en su textura, en su brillo y su pequeña delgadez, encuentro eso que me obsesiona: la sensación de que nunca voy a terminar. Me obsesiono porque mis máscaras, aunque tengan años y performances realizados, ellas siempre se están transformando; al cabo de los años mis máscaras-criaturas se vuelven a modificar cual humanos.
En el segundo plano propongo una serie de imágenes que dan fe de su producción. Muestran el sentido de su creación. Creo máscaras para intervenir espacios y paisajes, las llevo conmigo desde el interior de un cenote, como a la planicie de valles y desiertos, o lo más alto de sierras y cerros… recuerdo esa aventura en el Cerro El Quemado, en San Luis Potosí, México. El uso de los materiales es sencillo. Manipulo hilos, listones, flores, chaquiras, piedras, aretes que se quedaron sin par y voy trabajando hasta que me siento dispuesta a llevar la máscara a un sitio especialmente pensado para ella. Recorro lugares, hago viajes pensando solo en colocarlas como si eso me permitiera un encuentro sensible, el desarrollo de mi subjetividad, como si en el caminar con ellas hacia sus lugares me permitiera cerrar el rito y con ello decretar a la suerte.
Esta instalación la dedico a mi abuela MACHI porque el día 09/04 fue el día de su nacimiento y creo en el numeral que su muerte me dejó.
– Scarlett Mizraim

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ADRIÁN DÁVILA
El cielo nos arropa a todos
La pieza se concreta mediante la creación de una instalación a piso, monocromática en gradación azul, compuesta por ropa, siguiendo el patrón de la espiral dorada como guía basada en la expresión logarítmica del número áureo (un patrón que se encuentra repetidamente en la naturaleza, desde la configuración de los pétalos de las flores hasta la forma de las galaxias; un fractal natural que une al universo desde lo micro a lo macro, de lo cuántico a lo cósmico). La instalación está compuesta por la ropa que ya no puedo usar y la ropa donada por los participantes de activaciones artísticas previas, tomando nuevas formas y volviéndose cada vez más grande. El proyecto se gestó durante un largo periodo de enfermedad en aislamiento y se concibió para poder ser realizado en distintos estados de discapacidad o convalecencia con el objetivo de crear espacios mentales propicios para un bienestar interior.
Debido a un tipo de cáncer de hueso que afecta mi sistema inmune y mi movilidad, lo que me era posible hacer cambió, por lo tanto, también cambiaron los recursos materiales a mi disposición para crear. Todo mi mundo cambió. Yo cambié. Por ende, mi producción artística debía cambiar también.
El deseo de crear imágenes del cielo surgió en los primeros meses internado en aislamiento inverso, donde no llega el sol ni hay ventanas. Surgió de la añoranza por ver el cielo, verlo donde sea que pudiera encontrarlo; en mis recuerdos, en obras de arte y hasta en insumos médicos, el cielo se volvió el objetivo a alcanzar; salir de ahí, poder ponerme de pie, salir libremente.
Esta circunstancia me ha llevado a generar una serie de piezas con los objetos cotidianos de mi limitada área de recuperación: medicamentos, cubrebocas y la ropa que ya no puedo usar. Creo espacialidades a través de la generación de órdenes con los objetos y materiales que me rodean. Uso técnicas conductivas al trance y la meditación con base en conocimientos herméticos y esotéricos con las que exploro y cultivo mundos interiores. Con este proceso de producción busco inducir estados mentales que sean propicios para mi bienestar, considerando a estas piezas como tiempos-espacios de atención concentrada que me ayudan a reflexionar sobre mi lugar en el mundo y enunciarlo.
– Adrián Dávila


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CAVIDAD VISCERAL
El Dolor De Renacer
Entre los intersticios de las marginalidades históricas en las que nos hemos construido las mujeres, Cavidad Visceral –alias Carmen Lazo Freymann– ha ido construyendo un universo a través de técnicas textiles. Este universo abarca una vastedad de entidades que van hilvanando una cosmogonía propia, sistemas planetarios en los que se tejen conceptos y emociones, alrededor de los cuales ella hábilmente nos invita a viajar.
Adentrarse en la instalación No moriré desangrada, ALV es entender el poder del arte, la vitalidad erótica de la creatividad que no nos deja morir, que nos enseña a remendarnos para así descubrir que la originalidad se encuentra en la posibilidad de tejernos para destejernos y volvernos a tejer.
Cada una de las piezas que integra esta obra es una galaxia que nos invita a viajar alrededor no sólo de las posibilidades del textil sino de la mente de la artista, quien ha desarrollado una voz creativa que hilvana soledad y colectividad. Entre cada punto y zurcido —en los que destaca la perfección de la manufactura— se esconden vivencias inconformes con la primera persona del singular; al contrario, se rebelan en un golpe de estado textil para asumirse en plural.
No moriré desangrada, ALV es la evidencia de la inteligencia textil de Cavidad Visceral para procesar situaciones que, a mediano y largo plazo, se ha sobrevivido, y transformarlas en objetos, entendiendo que forma parte de un sistema. Un punto en la urdimbre nos recuerda que pese al dolor existencial que en ocasiones nos paraliza, somos parte de un tejido que nos acoge, nos sujeta y nos impide caer.
En la línea de Joseph Beuys, Cavidad también ha sobrevivido a la guerra y cura sus heridas con tejidos. La de ella es una guerra de baja intensidad, que la ha desangrado. También ella ha muerto y revivido, y esta pieza da cuenta de este no menos doloroso volver a nacer.
– Miriam Mabel Martínez

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GEORGIA DURÁN
Mi trabajo comienza con mi interés de explorar la inevitabilidad del cambio en mi entorno y en mí misma. Wabi sabi es un concepto que siempre he tenido en mi mente. Creo que entendí la idea mucho antes de encontrar la palabra. El concepto de wabi sabi acompaña mi exploración, es una manera de apreciar la belleza de las cosas con el paso del tiempo, comprender que el proceso es inevitable y que, así como el tiempo nos desgasta, también somos parte del desgaste de las cosas. Mi trabajo ha abordado esta idea de la impermanencia. He explorado el cambio principalmente como un estado mental: cómo ha cambiado mi forma de pensar, mi forma de entender el mundo y las cosas que deseo.
De esta manera mi trabajo también explora la reciprocidad que se construye en las relaciones y la comunidad. Compartir abre campo a los espacios en los que se honra la conexión humana y los momentos irrepetibles de atención, participación e immersión. Entra en esto el concepto de hygge, que fue un descubrimiento muy feliz para mí. Pensar que existe una palabra específica que describe un momento perfectamente encantador y acogedor es mágico.
Los espacios de convivencia como parte importante de esta exploración también forman parte de la obra. Crear espacios de convivencia toma tiempo y consideración. Trabajar en algo que requiere tiempo y paciencia (curar un espacio, trabajar con textil) es una forma de resistencia. ¿Y por qué es importante la resistencia? ¿Qué estamos trabajando para sanar?
En mi trabajo puedo percibirme a mí misma, tanto como un individuo con mis propias experiencias, como un yo aislado y como un ser energético en armonía con el todo. Esto lleva mi comprensión de mi trabajo a un lugar más empático. El último espacio al que se extiende mi obra es este: la observación de un mundo que se desmorona por nuestra falta de empatía, presencia y resistencia a un sistema que nos exige constantemente más. Creo que mi obra habla de esto con mucha discreción, a mi manera suave, consciente y cuidadosa.
– Georgia Durán

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XIMENA CORCUERA
Diseñadora de moda y artista mexicana, cuestiona los límites entre la moda, el arte y el activismo. Su trabajo incluye prácticas que re configuran y exploran los procesos productivos desde una perspectiva sostenible. A través de la integración de esquemas de comercio justo, la co-creación multidisciplinaria, la producción responsable y la colaboración con asociaciones aliadas, su trabajo amplifica el impacto de la moda como un espacio de transformación social y material.
Esta exhibición presenta un conjunto de exploraciones donde la recuperación textil, el suprareciclaje y la experimentación con materiales innovadores dialogan con técnicas tradicionales y procesos de vanguardia. Desde el algodón nacional regenerado estampado con tintas base agua hasta tejidos elaborados con materiales recuperados de tapicería y prendas construidas a partir de excedentes de producción deportiva en México y España, cada pieza es un manifiesto de responsabilidad y reinvención en la industria textil.

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SILVIA DÁVILA
En el conjunto de obras que observamos en esta instalación, la artista nos comparte reflexiones sobre la introspección como camino hacia el entendimiento personal. En un mundo que constantemente nos empuja a buscar respuestas fuera de nosotros mismos, los collages textiles que aquí se exponen, nos recuerdan que el verdadero encuentro ocurre en el interior a través de la búsqueda, autocomprensión y reconstrucción personal.
Conformado por distintas técnicas (bordado a mano, a máquina y patchwork, utilizando retazos de tela), la obra de Silvia Dávila es un homenaje íntimo y personal para sus seres queridos, quienes han dejado huella en su vida, lo que la ha llevado a preservar sus memorias y celebrar su paso por el mundo.
En sus series, cada fragmento representa un estado específico dentro de su trayecto existencial, marcado por cuestionamientos internos y rupturas necesarias. La serie de obra que observamos en Desde lo textil propone un quiebre consciente con los sistemas y estructuras inconscientes heredadas o impuestas, como paso esencial para construir una identidad propia desde lo auténtico y lo elegido.
Dávila nos invita a pensar sobre el origen de la creación y cómo conectar con lo intangible: aquello que parece venir de otra dimensión, esperando ser canalizado para convertirse en algo concreto. También nos cuestiona acerca de lo que ocurre con esas ideas cuando ya no estamos. En sus tejidos se percibe el tiempo, la paciencia y la práctica que implica crearlos, para con ello transformarlos en algo nuevo.

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LANA DESASTRE
Somos Colmena, pieza colaborativa en movimiento desde 2017 al presente.
Pieza de arte comprometido, un concepto modular que desde su creación ha ido evolucionando y adaptándose a las circunstancias y al espacio, como debemos hacer nosotros mismos para asegurar la sustentabilidad de nuestros ecosistemas hacia el futuro. Somos colmena es la suma de experiencias y procesos. Más allá de la reflexión sobre la extinción de las abejas, el cuidado de la biodiversidad y defender la tierra, invita a volver a mirarnos entre nosotros, desprendernos de la individualidad, para abrazarnos en la colectividad y así asegurar el futuro.
Desde 2017, esta pieza en proceso continuo se ha ido dividiendo en colmenas y generando y proponiendo células independientes. Lo que observas no sólo son hexágonos tejidos por más de 500 tejedoras: cada uno de esos hexágonos representan una historia, una individualidad tejida a otra y a otra extendiéndose en comunidad.
El proceso, la colectividad, el hacer y deshacer son parte intrínseca de este proyecto que empezó en 2017 como Panal monumental, una pieza ex profeso para el Festival Internacional Cervantino de Guanajuato que proponía reflexionar sobre la importancia de hacer comunidad y asumir a los quehaceres textiles como estrategias de resistencia. Aquellos primeros 1300 hexágonos, tejidos por 280 tejedoras de toda la República Mexicana, se han multiplicado y adaptado a distintos espacios como el Centro de Cultura Digital, CDMX; el Centro Cultural Olimpo en Mérida, Yucatán; Senado de la República, CDMX, y la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en Pachuca.
En 2021, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, se transformó en una conversación textil con la colectiva oaxaqueña Hacer Tequio A.C.; posteriormente, en 2022, el Panal monumental se montó en el Palacio de Cultura de la ciudad de Tlaxcala, sede de la Secretaría de Cultura Federal y del Centro de Tecnologías Creativas La Colmena, Grace Quintanilla. Para celebrar la vida y complicidad de Grace Quintanilla, fallecida en 2019, se realizó otro ejercicio textil con la comunidad local, a la que se invitó a tejer por dos meses. Una parte de ese entramado se expuso en el Museo de la Tertulia en Cali, Colombia, y la otra se prototipó en LABNL Laboratorio Cultural Ciudadano de Monterrey, donde Panal monumental se transformó en Somos colmena, un panal modular en movimiento.

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DANIEL LOA
El Olvido Como Presencia Velada
La obra explora la tensión entre la memoria y el olvido a través de una materialidad que invita a la interacción y a la reflexión sobre lo que permanece y lo que desaparece. Mediante el uso de cortinas bordadas y la palabra OLVIDO pintada en la pared, la pieza se convierte en una metáfora visual de cómo el recuerdo y la ausencia coexisten en capas superpuestas.
El bordado sobre la cortina representa la persistencia de la memoria, inscrita con paciencia, como un acto de resistencia contra el tiempo. Sin embargo, esta memoria está fragmentada, a la vez visible y velada, pues la tela actúa como un umbral entre lo presente y lo oculto. Detrás de ella, la palabra OLVIDO se impone silenciosamente en la pared; una presencia latente que solo se revela al descorrer la barrera textil.
Aquí, la ausencia de memoria no es un vacío absoluto, sino una capa desplazada, una realidad oculta que sigue ahí, aunque no siempre sea percibida. La obra invita al espectador a participar en el acto de recordar o, por el contrario, a dejarse llevar por la comodidad de no mirar, de no atravesar el umbral de la memoria.
Relación entre Materialidad y Concepto
* Cortinas bordadas → Memoria parcial, fragmentada pero insistente. Cada puntada es un vestigio de lo que aún permanece.
* Superposición de capas → Lo que se recuerda y lo que se olvida no son opuestos absolutos, sino fuerzas en constante interacción.
* Palabra OLVIDO en la pared → Un recordatorio de la inevitabilidad del desgaste de la memoria. Está ahí, pero su visibilidad depende de la acción del espectador.
* El acto de correr la cortina → Un gesto simbólico de confrontación con lo que se ha querido ocultar o perder.
El olvido no es simplemente la desaparición de la memoria, sino una condición que se esconde detrás de ella, esperando su momento para revelarse. La obra pone en juego esta dualidad, haciendo que el espectador se pregunte: ¿qué estamos dejando atrás?, ¿qué olvidamos porque queremos y qué porque no podemos retener?

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ALBA MARTÍNEZ
Trabajos Invisibles
Con la llegada del sistema capitalista, surgió una división del trabajo que transformó profundamente las dinámicas sociales y económicas. Esta separación, basada en el género, asignó a los hombres las tareas productivas vinculadas a la creación de bienes y servicios, mientras que a las mujeres se les relegó a las labores reproductivas, esenciales para sostener el sistema pero históricamente invisibles y no remuneradas económicamente. Trabajos Invisibles surge como un acto para poner de manifiesto y resignificar estas tareas invisibles, proponiendo un espacio para reflexionar sobre su importancia y el reconocimiento que merecen. Esta pieza surge a partir de la investigación Maternar es un Verbo: Las Maternidades desde la perspectiva de las mujeres que trabajan en las maquilas industriales.
Trabajos invisibles pone de manifiesto actividades domésticas tales como lavar los platos, barrer, trapear y lavar la ropa. También representa gestos de cuidado fundamentales, como cargar, abrazar y amamantar. La obra está compuesta por 12 posturas bordadas sobre una manta de algodón, teñida con residuos de cocina y presentada como un tapiz de pared.
Maternar es un Verbo
“No todas somos madres, pero todas hemos sido hijas”, escribe Daniela Rea en Fruto. Esta frase sirve como punto de partida para pensar la maternidad no solo como acto de criar, sino como una experiencia transformadora que atraviesa lo físico, lo emocional, lo social y lo cultural. Maternar implica una serie de cambios corporales, afectivos y simbólicos que reconfiguran la manera en que las mujeres habitan el mundo. Desde esta perspectiva, la maternidad no se aborda únicamente como una función o un rol de cuidados, sino como un territorio complejo donde se entrelazan tensiones, significados y vivencias personales.
Esta indagación nace desde lo íntimo, a través de registros personales —memorias, fragmentos de diarios, sueños y fotografías— que permiten trazar un mapa subjetivo de la experiencia. Este ejercicio marca el inicio de la investigación Maternar es un Verbo: Las Maternidades desde la perspectiva de las mujeres que trabajan en las maquilas industriales, un proyecto que busca escuchar y visibilizar las voces de aquellas mujeres que maternan en contextos de alta productividad y precariedad.

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AMANDA CANTÚ
Cuerpos y Maternidades
Esta serie de piezas surge de la obsesión por construir desde el círculo y la esfera. El despojo catártico implica una carga de fecundidad y parto. Desde un análisis puramente semiótico, el círculo es una figura sagrada que simboliza el origen (el punto), la creación (el vientre que gesta), el hogar (la tierra), el sustento (la teta que lacta) y el tiempo (infinito y cíclico). En esta misma lógica, cada pieza explora la dualidad entre contención y extracción, configurándose como un territorio interno, emocional y espiritual, que oscila entre la posibilidad de ser habitado o despojado. La suma y el engranaje de todas las piezas dan forma a un paisaje en el que se superponen monumento y ruina, tiempo y herencia, repetición y vestigios.
Desde la intimidad en la que se conciben estos cuerpos, emergen los ecos y voces de las mujeres que han marcado mi vida, tanto las presentes como las ausentes, evocando una narración en la que lo personal y ancestral se entrelazan. La manipulación del textil, mediante el desgarramiento y la desfibración, se convierte en un gesto de ruptura y reconstrucción que no sólo busca transformar la materialidad de la obra, sino que también simboliza un proceso de emancipación y liberación.
– Amanda Cantú

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AVRORA BOREAL
Entrelazando universos adquiridos en ráfagas de segundos y milésimas de texturas del 2018 al 2025, este conjunto de obras se unen para conformar un solo mundo y proponerse en un paisaje de sensaciones estéticas entrecruzadas, un génesis, su desarrollo y su transmutación; cabe señalar que ninguna pieza tiene un sentido de unión o bien se realizó pensando en un resultado en conjunto, fueron fecundadas de una sola madre para existir con otros fines: performativos, instintivos, objetivos resueltos sobre el cuerpo y la sonoridad, todas proceden de lo orgánico, del deseo, la disposición y la magia que se procede en estas cápsulas de vidas y nos dan una forma y una composición para experimentar sus existencias.
– Avrora Boreal


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TETEI CORNEJO
Y Su Reino No Tendrá Fin
Retratos de plantas extintas sobre micelio puro.
Dibujo la flora que vive en la memoria como un acto de resistencia al olvido, utilizando como soporte pliegos de hifas de hongo, quienes en su oculto habitar bajo tierra (micelio), actúan como un puente entre el recuerdo y el mundo físico.
Esta serie fue seleccionada en la Feria de Arte Contemporáneo FAMA en 2021 y fue parte de una muestra individual en Centro Cultural Plaza Fátima en 2022, más de la mitad de la serie ya forma parte de colecciones privadas de diversos propietarios.
Micelio (biomaterial)
Pliegos de material hecho exclusivamente con hifas de micelio vivo, que bajo un ambiente controlado crean capas que se extienden y superponen para formar estructuras flexibles y resistentes similares a las de cualquier piel animal utilizada en la industria textil. Este biomaterial fue diseñado en los laboratorios de la Facultad de Biología, de la UANL, bajo la supervisión del Dr. en Micología Efren Robledo. La investigación y desarrollo del material inició en el 2019 y continúa hoy en día, ya que es el primer biomaterial hecho 100% de micelio (sin agregados plásticos/químicos) que existe en Latinoamérica; es también la primera vez que se utiliza fuera de las pruebas de laboratorio. Este material aún no es accesible en el mercado y en el que actualmente colaboro con experimentos y pruebas sobre su tinción, resistencia y usabilidad.
– Tetei Cornejo

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DANIEL LOA
Pensar el cuerpo como un contenedor implica dimensionar una multitud de variables y premisas que se articulan para hablar desde lo físico hasta lo espiritual, con énfasis en el espacio-tiempo que ocupa.
El proyecto que presenta Daniel Loa en Desde lo textil, parte de un corpus de trabajo previo en el que nos invita a adentrarnos en la psique, en el reflejo que implica observarnos a partir de su experiencia de vida y de ahí cuestionarnos el cómo los objetos son extensiones corpóreas, contenedores de la memoria y dispositivos sutiles del devenir psicosocial que nos conforma e interrelaciona con la otredad en la que habitamos.
Compuesta de una serie de collages textiles, procedentes de ropa perteneciente a familiares cercanos del artista, la estética geométrica implica abstracciones de emociones, sentimientos y recuerdos que evocan momentos significativos que han configurado su identitario.

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LA LUCHA LIBRE
Dos bastidores enfrentan una misma figura: un pixel, la unidad mínima.
En un bastidor color blanco, el pixel negro está bordado con hilo conductivo. Habita el centro. Se deja tocar. Responde con un beep digital (como los primeros computadores). En el bastidor color negro, el pixel ha sido removido. Queda un hueco, una ausencia física.
El primero representa el registro activo, la unidad viva, la señal que aún pulsa. El segundo es su archivo fantasma, su negativo, la pérdida irreversible de un bit de información.
El bordado funciona aquí como un gesto de resistencia: codificar con hilos lo que normalmente se transmite como datos. El pixel bordado no solo representa información; es información encarnada, táctil, sensible.
La obra se presenta como un díptico que tensiona la relación entre presencia física y ausencia simbólica, entre el sonido como prueba de vida y el vacío como huella de lo que fue.

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NOTAS DE PRENSA
EL NORTE

EL PORVENIR

REVISTA LITERAL
