Laiza Onofre
Del jueves 12 de marzo al domingo 19 de abril de 2026.
Sala de la Estampa, Museo Metropolitano de Monterrey.
Presentado por Transliterado.
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Lectoescritura nace de las noches de contemplación de la lectura y de las mañanas de escritura sin filtro. Es un proyecto que presenta la experiencia lectora y la experiencia de escritura desde un lugar de intimidad y de diálogo. Ambas acciones (leer y escribir), nos exigen atención y presencia absoluta; demandan romper con la linealidad del tiempo al que nos vemos sometidos y nos obligan a adentrarnos en una especie de trance.
El libro, el cuaderno, el silencio, las palabras, el cuerpo, los sentimientos y yo.
Esta serie, de casi 40 piezas de cerámica, nace sin idea clara de qué rumbo tomaría el material que tenía en mis manos. Comencé a modelar de una forma muy intuitiva y casi primitiva, sin una ejecución de la técnica más allá que la escucha.
Pequeños cuencos con formas orgánicas y amorfas, que algunas de ellas recuerdan a pliegues de cuerpos femeninos, pliegues de la piel y huesos, fueron las formas que emergieron para sostener a las palabras de diversos autores y autoras del siglo XX y XXI.
El corazón de esta pieza plantea cómo el lenguaje tiene un efecto sobre el cuerpo, en qué partes del cuerpo siento determinadas palabras y en dónde me coloco en relación a estas palabras.
El acto de transcribir frases de mis autores favoritos, me enseña la humildad de volver a aprender a leer y a escribir, entendiéndolo desde mi cuerpo entero y desde mis emociones, más allá de hacerlo únicamente por la racionalidad. Textos que abarcan temas sobre la escritura misma, la creación artística, la experiencia de pérdida, la fe y el amor, son aquellos que elegí para “re aprender” a escribir y a leer desde otra mirada.
La experiencia escritora, entendida desde alguien que registra a diario sus ideas, pensamientos y acontecimientos en la libreta, se puede ver plasmada en la serie de bitácoras presentadas, así como en los tres pergaminos entintados que acompañan a la pieza.
Escribir sin tener como fin último la publicación, es un acto de intimidad tan intenso que muestra pulsiones, trazos y pensamientos que la edición terminaría, en muchas ocasiones, desechanda de la mirada del otro. Los tres pergaminos entintados, muestran al lenguaje des escribiéndose a sí mismo, o volviéndose a escribir, como si fuera una especie de danza de la renovación.
Lectoescritura propone, en última instancia, preguntarnos: ¿Quiénes seremos en un mundo que nos somete a la luz de las pantallas? ¿Quiénes seremos al ser despojados del acto de escribir por escribir y de leer por leer? ¿Qué sucederá con nuestra conciencia al desplazar actos tan humanos como saber comunicar nuestras ideas? Propone una pausa a la vorágine de información que consumimos, a la linealidad del tiempo y dispone una contemplación poética, una invitación a admirar el lenguaje y las formas en que nos relacionamos con él.
Laiza Onofre














